El futuro ocurre cuando deseamos

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Aunque sea el de España el que ha de decidir el futuro de Asturias (y el de Europa el que determine decisivamente el de ambos), ¿cómo podría contribuir nuestra región al porvenir del conjunto español? Hay, sin duda, muchos ámbitos en los que podría hacerlo, pero quiero fijarme especialmente en tres que convierten a algunos de los legados asturianos más esenciales en referencias y metas que compartir para el futuro español.

El primero de esos ámbitos es el de una cultura del trabajo y una cultura de la empresa que han caracterizado siempre a la Asturias de la emigración. Esa emigración asturiana que nos convoca, a la vez, al proyecto de una Asturias y una España que han de prolongarse por todo el mundo, hacerse más abiertas y globales, para afirmar raíces y reforzar vínculos e identidades en el interior y para estrechar lazos y proyectarse con más fuerza y presencia hacia el exterior.

El segundo ámbito es el que nos ofrece la imagen de una economía asturiana tejida de viejas herencias y nuevas realidades, cincelada en las últimas décadas por procesos simultáneos de declive y de emergencia de nuevas iniciativas, como si la parábola de la “destrucción creativa” schumpeteriana hubiese encontrado un rincón privilegiado en nuestra región, y que propone para el futuro español el imperioso programa de renovar y modernizar el aparato productivo, de asentar nuevas y sólidas bases para el crecimiento económico, la cohesión social y la preservación de nuestro sistema de bienestar.

Y el tercero de los ámbitos fundamentales para ese futuro que hemos de construir en común lo encontramos en el conocimiento y la educación; en esa utopía irrenunciable del siglo XXI que constituye, como diría Jovellanos, “la principal fuente de prosperidad pública” y en la que radica uno de los más potentes instrumentos de transformación y progreso, una de las más poderosas palancas de desarrollo, de igualdad de oportunidades y de movilidad social.

Son tres ámbitos en los que desde Asturias podemos contribuir al futuro que deseamos para España, con la convicción de que, como señaló el escritor mexicano Carlos Fuentes, “el futuro ocurre también hoy, cuando deseamos”.