La innovación ofrece uno de los ejemplos más claros de que en Asturias “el todo es menos que la suma de las partes”, porque poseemos amplios y valiosos recursos que no logran alcanzar los resultados esperados en su conjunto. La oportunidad que se abre, es la de poner en marcha una gran acción estratégica a favor de la innovación, que movilice y aproveche plenamente esos recursos, para sumar a todos en una propuesta que convierta a Asturias en una región verdaderamente innovadora.

Esa acción ha de partir de un cambio de enfoque capaz de poner la innovación en perspectiva de desarrollo territorial y de considerarla una fuente fundamental de empleo y de generación de actividad; de reconocer que la innovación surge en muy diversos ámbitos, no necesariamente estructurados; y de perseguir no solo poner euros en conocimiento sino de transformar el conocimiento en euros.

Ello lleva necesariamente a una reorientación estratégica de la política regional de I+D+i, que ha de tener en cuenta tres cuestiones fundamentales y prioritarias: cambiar los criterios de asignación de recursos a organismos y entidades, yendo hacia fórmulas de contrato-programa o similares; evaluar y revisar el rendimiento del entramado de organismos de interfaz en temas de ciencia, tecnología e innovación, para conseguir niveles mayores de coordinación y eficacia.; y facilitar y simplificar la gestión y tramitaciones, así como reforzar el apoyo en la captación de fondos y proyectos europeos.

Los esfuerzos regionales tendrán que concentrarse en actuaciones estratégicas que, mediante la cooperación entre centros de investigación, empresas y organismos de interfaz, incrementen la masa crítica de recursos de innovación humanos e institucionales en las áreas con potencial y que creen escenarios futuros de mayor competitividad para las empresas.

Entre las propuestas de acción estratégica cabría considerar: el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas de las Pymes a través de los diferentes agentes del sistema de innovación; la conformación de corporaciones estratégicas mediante el desarrollo de Polos de Investigación Colaborativa con multinacionales o grupos de empresas; el desarrollo de agrupaciones sectoriales como en el caso de sanidad-agroalimentación-turismo; la creación de cátedras tripartitas entre la universidad, la administración y las empresas; o la generación de nuevo talento y tejido industrial en sectores de desarrollo futuro a través de la creación de empresas ligadas a la ciencia (Sciendustry).

La Asturias minera, energética e industrial del pasado necesita, además, tomar el impulso de su herencia para incorporarse en el presente a la nueva energía y minería del siglo XXI, la de los datos y de las tecnologías digitales y para pasar de la etapa de los recortes de actividad de las reconversiones a la de las nuevas oportunidades de la era de la industria 4.0.

Asturias tiene que de sumarse activamente a los trascendentales cambios que, en la economía y en el conjunto de la sociedad, están generando la transformación digital. El impacto de estas tecnologías en términos no solo económicos sino sociales, comporta tanto serios riesgos como indudables oportunidades y es de tal alcance para la competitividad, la actividad y el empleo futuros que requiere una especial atención y plantea la imperiosa necesidad de una ambiciosa agenda para desarrollar estrategias de las que puede depender que seamos “disruptores” o “disruidos”.

La Inteligencia Artificial, más en particular, cuenta con un enorme potencial en el apoyo a los profesionales, a la creatividad y el conocimiento, a la prestación de servicios, al desarrollo territorial y puede ofrecer oportunidades en sectores donde aun no cuenta con un elevado grado de incorporación, como el comercio, turismo, la logística, la industria alimentaria, la educación, la sanidad, los servicios avanzados, algunas ramas industriales, los servicios sociales o la gestión de recursos naturales.

Por ello, un objetivo primordial de la acción de gobierno sería acometer la elaboración y puesta en marcha, con una perspectiva de medio y largo plazo, de una Agenda Digital y de Inteligencia Artificial del Principado de Asturias, que refuerce e impulse significativas iniciativas con las que ya contamos, incorporando en su enfoque un triple objetivo. Por un lado, el aprovechamiento de las capacidades del sector como fuente de actividad, de empleo y de creación de empresas. Por otro lado, su potencial como instrumento para el desarrollo, la cohesión y la articulación del territorio y específicamente del medio rural y como elemento para prever las necesidades de los ciudadanos en tiempo real. Y, adicionalmente, como instrumento de modernización de servicios públicos, como la sanidad o como un sistema educativo, que precisan ampliar la utilización los nuevos soportes digitales e integrar e hibridar los conocimientos, las herramientas y los lenguajes digitales y computacionales en las disciplinas convencionales, ya desde la escuela.