La cultura es un derecho para todos que las políticas públicas han de preservar e impulsar. Pero, además, la creación artística y todas las expresiones de la cultura son fuentes de riqueza. Las industrias artísticas y culturales ocupan un lugar central en las políticas de crecimiento en los territorios que apuestan por la creatividad y la innovación y constituyen una significativa fuente de generación de empleo y actividad.

En Asturias, que se distingue por un elevado gasto cultural, existen notables capacidades y oportunidades, en muchos casos desaprovechadas, que hemos de conseguir impulsar y movilizar, tanto desde la iniciativa pública como la privada y fomentando el mecenazgo. Esas oportunidades se encuentran en el apoyo a la creación y la cultura en todas sus manifestaciones, en la gestión del rico patrimonio artístico, cultural e industrial, que nos lega el pasado como fuente de imaginación para el futuro, en la expansión de nuevas expresiones como las del ocio alternativo o en los recursos humanos disponibles que son un referente de calidad en diversos ámbitos culturales. Y, muy especialmente, en el enorme potencial que brindan, en muy varios aspectos, elementos tan singulares y destacados como las joyas del Prerrománico asturiano, la riqueza arqueológica y etnográfica o el Camino de Santiago, a los que se ha de prestar una especial atención.

La política cultural asturiana ha de orientarse a apoyar la creatividad emergente de las vanguardias en todas sus manifestaciones artísticas, a aprovechar más eficientemente la amplia red de equipamientos y recursos culturales, a consolidar la red bibliotecaria y apoyar la red de Casas de Cultura, a impulsar el teatro, el cine, la música y los conservatorios, las artes plásticas, la creación audiovisual, el diseño o las nuevas expresiones artísticas vinculadas a las tecnologías digitales y al ocio alternativo, a establecer nuevos criterios de impulso, racionalización y cooperación de la red museística y cultural y, en fin, a pasar de una concepción extensiva a la del rigor y la calidad, alentando la consolidación de algunos buques insignia culturales regionales.

Esas políticas y actuaciones han de tener un particular foco en el rico y diverso patrimonio de la cultura asturiana, que se ha de preservar y apoyar como fuente de tradición, de reconocimiento de una identidad incluyente y de creatividad para el futuro. Particularmente en el caso de la lengua asturiana, contemplada como vehículo de comunicación y no de confrontación que, en el marco de las posibilidades que ofrece la actual Ley de Uso y Promoción del asturiano se ha de cuidar, proteger y dignificar pero no oficializar.

El deporte requiere, en fin, un mayor fomento tanto en su vertiente competitiva como en su práctica más generalizada o en sus expresiones más tradicionales y modernas, y es susceptible de ofrecer un aprovechamiento más eficiente de los indudables recursos de que Asturias dispone en ámbitos como los de la naturaleza, los deportes de invierno o los náuticos. Con la tradición deportiva y los recursos humanos existentes, así como la experiencia existente en campos como el de la medicina deportiva, entre otros, cabría plantearse la creación de un Centro de Ciencias del Deporte, pionero y de referencia, de carácter pluridisciplinar, dedicado al impulso de las áreas relacionadas con la industria y la empresa, la investigación, la innovación, y el conocimiento del deporte.

Además de todo ello, se han de desplegar sostenidas iniciativas para crear y difundir externamente una identidad y una imagen cultural de Asturias, para la que se cuenta con recursos tan valiosos como las programaciones museísticas, operísticas, teatrales, los Premios Princesa de Asturias o diversos festivales.

El estímulo a esa imagen y proyección cultural de Asturias ha de contar con el fundamental apoyo de la red de comunidades asturianas en todo el mundo. Los vínculos culturales y sociales con la Asturias en el exterior, han de ser objeto de una atención especial, renovando tanto los vínculos con las comunidades de la emigración tradicional y los Centros Asturianos, como aprovechando las capacidades de nuevas redes de jóvenes profesionales, de directivos, empresarios, científicos y universitarios asturianos en el exterior, mediante el impulso de programas para estrechar sus lazos y vinculaciones y convertirlos en fuente de oportunidades, contactos y difusión dela imagen de Asturias en el exterior.